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Familia

Plan 2000e, Declaración de la Renta. Sorpresa.

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No paramos de sorprendernos últimamente. Lo malo que suelen tener un aspecto negativo para el día a día de las familias españolas. Esperamos que esto no se propague a otros países, y en el nuestro no se convierta en costumbre.

Y es que nuestros gobernantes, se gasta miles de euros en propaganda de unas ayudas, que no son lo que anuncian. O que luego, completan con una coletilla traicionera meses después. Y como tal se puede considerar al Plan 2000E.

 

Jornada de la Vida, jornada de la familia

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Celebrar una jornada de la vida, nos da motivo para poder hablar también de la familia. Porque el mejor sitio donde se recibe una vida es dentro de una familia estructurada.

Siempre teniendo presente los distintos caminos que han llevado a una nueva vida, gratos o ingratos, hay varias formas de mirar a un recién nacido.

En este caso sólo nos vamos a fijar en un par de ellas.

La primera manifiesta el amor mutuo entre los padres, y como consecuencia la ternura que refleja el nuevo nacimiento. Esto lo experimentamos en el entorno familiar y de nuestros amigos, a los que queremos y apreciamos.

Este gozoso acontecimiento visto de esta manera, lo entendemos como un plus de felicidad a nuestros seres queridos, algo que les transciende, haciéndoles mejores y más humanos.

   

Aun hay esperanza

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La crisis, el gobierno, el IVA, la aptitud de la oposición, la Copa de Europa, y los centenares de sucesos diarios nublan, con más frecuencia de la que cabría esperar, la perspectiva vital de nuestras familias.

Casi sin darme cuenta hoy he ido a un velatorio. Al principio a regañadientes conmigo mismo: tampoco lo conocía tanto; aquí quien tiene que estar es fulanito, y menganito; total no se van a dar cuenta de si vengo o dejo de hacerlo; etc.

Finalmente, y tras bastantes minutos de espera, en la que he recorrido el complejo mortuorio: la capilla, los jardines, el aparcamiento, y en repetidas ocasiones el hall, me he acercado a la sala de la persona que debía velar.

   

Paradojas de la Actualidad

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Ayer, cuando el presidente de nuestro gobierno defendía la abolición de la pena de muerte, se aprobaba una ley del aborto, que facilita este, hasta el extremo de ser prácticamente libre.

Ayer, también leíamos, las declaraciones de Pajín “Que la mujer que no quiera no se quede embarazada".

También paradójicamente, moría un disidente cubano, Orlando Zapata, por defender la libertad en su país. Y estos mismos personajes de la actualidad política, trataban de mirar para otro lado.

Vaya por delante que estamos de acuerdo en algo que dijo nuestro presidente, que se puede resumir en, ¿quién se siente con la capacidad de quitarle la vida a otro ser humano?

¿Es más importante de vida de un condenado a muerte, que la Orlando Zapata o los no nacidos victimas del aborto, juzgado por un sistema judicial imperfecto, pero existente?

¿Es más importe un reo que un adulto, Orlando Zapata, que defendiendo valores superiores como la libertad en su tierra, decide no doblegarse hasta llegar a la muerte?

¿Es más importante un condenado, que una persona humana indefensa e inocente que está en el vientre de su madre?

Más bien parece un triste teatro, donde de forma cínica se busca agradar a ciertos grupos de votantes de forma independiente.

Por otro lado la frase de Pajín es tremenda, y solo cabe una respuesta, la mujer que no quiera quedarse embarazada, que se abstenga de tener relaciones sexuales, o que las haga cuando es infértil, cosa que no es tan difícil de educar.

¡Ya! ¿Y en los casos límite, las violaciones, o la inconsciencia de los jóvenes?

La solución no está en sacar a estas personas fuera de un entorno familiar, alejando a las menores de la decisión tan importante como es el abortar.

La solución está en integrarlas dentro de sus familias, y dar solución a esas situaciones, para que no sea peor el remedio, que el problema. La injusticia de un hecho aborrecible como la violación, o el engaño para tener relaciones sexuales sin estar preparado, no puede llevar a la muerte de un inocente.

¿Y los desarraigados que no cuenta con una familia que les acoja? ¿Y las familias que no quieren que su hija tengan ese bebe?

Ya no caben excusas, hay cientos de instituciones que están dispuestas a asumir ese papel. Otra cosa es que no se las quiera ni ver, porque sería como mirase en un espejo, que muestra el fondo de sus intenciones.

¿Qué es mejor para una familia o una persona en el trance de un embarazo no deseado? Dar una vida aunque luego no la tutelen por el motivo que sea, o pasar el resto de su existencia sabiendo que han cometido una injusticia contra un inocente.

Cuando sale en los medios de comunicación el caso de un condenado injustamente, que ha pasado largos años en prisión, o en algún caso incluso ha sido ejecutado, todos nos removemos en nuestros sillones, y no nos parece mal las indemnizaciones que debe pagar el “sistema” por ese error.

¿Qué indemnizaciones tendrá que pagar nuestra sociedad, por tanta muerte de los más inocentes?

La situación actual de nuestro país, consecuencia de la actuación, la no actuación, la herencia del pasado, o lo que sea, cae bajo la responsabilidad del gobierno actual. E indudablemente es una situación dramática para muchas familias.

¿Cuál es la solución? ¿Abortar, eliminar de la faz de la tierra a estos responsables?

En esto estamos de acuerdo, no es la solución. Pero se pueden buscar alternativas, donde quede siempre intacta la integridad y su dignidad de personas humanas, que tanto los reos, como los disidentes políticos, como los no nacidos, como los responsables gubernamentales, comparte indudablemente.

¡Triste día donde esto no parece que sea querido por nuestros ilustres gobernantes!

¡Triste día donde unas personas humanas disfrutan de más dignidad e integridad física, que otros, siendo iguales!

   

Paternidad y convivencia

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En una tertulia con unos conocidos, donde cada uno éramos de nuestro padre y nuestra madre, había una pareja que pronto contraerá matrimonio. Y claro, ante este acontecimiento singular en su vida, fue el tema principal de conversación.

Después de un rato, preguntó el chico sobre la paternidad.

Se debe entender por paternidad en este contexto, como la tarea de ser padre o madre, el afán de educar a nuestros hijos tanto por uno, como por el otro. No de forma excluyente, a la relación del varón de la pareja con respecto a los hijos.

Perdón por esta matización, pero hoy en día parece que no hay espacios comunes entre hombres y mujeres que no deban ser definidos y acotados. Aparentemente estamos más cerca los unos de los otros, y a la vez estamos más lejos, ya que no logramos reconocer palabras que nos traten en común.

Recuperando el hilo, y en referencia a esta paternidad y formar una familia , mostró su incertidumbre cuando le tocase ser parte de ese acontecimiento: traer un hijo al mundo. Mostró su miedo ante este hecho, por su desconocimiento, y por la responsabilidad que veía en ello. Y preguntaba que cómo se sabe, si uno estará a la altura de dicho reto.

De forma automática, como un resorte, yo contesté que no se sabe.

Otro de los presentes, padre también, contestó que sí se sabe ser padre.

Evidentemente, son dos respuestas contradictorias desde una experiencia común de paternidad. Con ello, tuve que matizar.

A lo largo de la vida, y de nuestros estudios para el desarrollo académico y alcanzar una vida profesional, nunca se nos ha hablado ni preparado para la paternidad. Por lo tanto, desde esa perspectiva uno no sabe como enfrentarse a la paternidad, y nos tocará asistir a cursos, leer libros, y recibir consejos de asesores, especialistas, o amigos experimentados.

Por el otro, en la paternidad hay un factor de vital importancia, que a veces pasa desapercibido, y es al que se refería la otra persona: la “entrega amorosa” al ser querido. Porque al hijo se le quiere sin más, aunque no tengamos ninguna formación. Y es esta, la que nos lleva a utilizar el sentido común, y la búsqueda de lo mejor para él. Es algo que no hay que proponérselo, surge sin querer.

Pero en ambos casos no basta con eso. El compromiso de “ paternidad” es un paso sin retorno, es para toda la vida. Con el tiempo, habrá momentos en los que nos sentiremos cansados, que nuestros hijos irán creciendo, y posiblemente, en más de una ocasión, nos jugarán pasadas que nos desagradarán profundamente. Pero eso no implica que tengamos derecho a renunciar a esa “ paternidad”. No podremos decir: “Pues ya no soy padre”.

En la paternidad desarrollamos una relación que lleva consigo la convivencia. Y se verá afectada de muy diversos modos. Pero como adultos, los padres hemos decidido hacer una apuesta para siempre, donde ponemos “amorosa entrega”, que tiene que ir cambiado y adaptándose, igual que van cambiando las circunstancias vitales.

De igual modo ocurre en la relación matrimonial. El que una pareja conviva más o menos felizmente, no implica que esto con el tiempo pueda cambiar, porque todos cambiamos. Y en muchas ocasiones, algo que no nos molestaba el primer año de relación, al pasar el tiempo puede llegar a resultar muy molesto. Y por eso hay que ir adaptándonos para que esos momentos de roce, sean parte de nuestro enriquecimiento mutuo.

La entrega amorosa, para siempre, y de forma pública, es una firma de intenciones que va más allá de las dificultades de la convivencia. De esta forma se entiende la paternidad con respecto a los hijos, y el matrimonio en relación a la pareja.

Es decir en algo que vamos a por todas, y con ello desaparece la desconfianza ante el futuro. Algunos, además, lo engrandecen poniendo valores transcendentes en su vida.

Pero sea como sea, entendemos, que es un bien para la sociedad, apoyar esa convivencia de “amorosa entrega”, estable en el tiempo, tanto en la paternidad, como en el matrimonio. Y es lo que deseamos a esta pareja que pronto hará realidad su sueño. No se les ahorrará ningún el esfuerzo. Y esforzarse es algo que no está de moda. Pero seguro que si lo hacen alcanzarán una felicidad que muchos hoy en día no pueden ni entender, ni imaginar.

   

Hogar y familia

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A la palabra hogar le estamos dando menos importancia de la que se merece.

Si miramos en buscadores como Google, Yahoo o MSN, la mayoría de las entradas que aparecen hacen referencia a temas de decoración, electrodomésticos, diverso elementos de menaje y seguros para incidencias en la casas.

En el momento de escribir estas líneas, en el diccionario de la Lengua Española aparecen diversas acepciones de la palabra hogar, de las que seleccionamos las tres primeras:

1 – Sitio donde se hace la lumbre en las cocinas, chimeneas, hornos de fundición, etc. 2 – Casa o domicilio. 3 – Familia, grupo de personas emparentadas que viven juntas.

Y si miramos en Wikipedia dice que se usa la palabra hogar para:

El lugar donde se hace la lumbre en las cocinas, chimeneas, etc., véase hogar (fuego). La palabra hogar se usa para designar el lugar donde una persona vive, donde siente seguridad y calma. En esto último (la sensación de seguridad y calma) se diferencia del concepto de casa, que sencillamente se refiere al lugar habitado, al lugar físico. La palabra hogar proviene del lugar en el que se reunía, en el pasado, la familia a encender el fuego para calentarse y alimentarse.

De ellas, destacamos algunas: grupo de personas emparentadas que viven juntas; sitio donde se hace lumbre en las cocinas y chimeneas, donde se reúne la familia para hacer el fuego para calentarse y alimentarse; y lugar donde una persona vive y siente seguridad y calma.

Estas acepciones hacen referencia a un concepto de familia y hogar que nos sabe a tradicional y con cierta sensación de añoranza. Pero a la vez surge el deseo para que nuestras familias sean ese sitio donde se reúnen nuestros seres queridos, se sientan amados, seguros y encuentren la calma necesaria, en una sociedad donde no abunda nada de esto.

En contra de esta forma de entender el hogar pero en beneficio del bienestar, han ido apareciendo los sistemas de calefacción actuales que disipan el punto neuralgico de reunión, ya que cada habitación tiene ese calor que se buscaba en el centro del hogar.

Los horarios actuales de cada miembro de la familia, las distancias y el tiempo que empleamos en ellos, la disponibilidad de frigoríficos, comidas rápidas, etc. también difuminan la necesidad de juntarse al rededor de ese sitio común donde se alimentaba la familia.

A eso se suma las distintas formas de entretenimiento a través de los medios de comunicación, y las nuevas tecnologías, que si no estamos atentos estarán instalados en cada habitación de nuestras casas.

Con ello conseguiremos, pequeños hoteles, con suite dotadas de numerosos medios que hacen que los residentes estén mucho más cómodos. Pero no se podrán considerar hogares, porque han perdido el punto de reunión, donde se encontraban las personas que allí vivían.

Algo paradójico a este respecto, es el desarrollo que últimamente están tenido las casas rurales, que no se explica solamente en un precio más económico. También influye la busca de un espacio idéntico al hogar tradicional, porque añoramos ese sitio de encuentro con las personas que nos rodean diariamente, con las personas que en el fondo amamos.

Al unir hogar y personas que amamos, surge la contradicción de una sociedad donde la palabra amor a perdido la parte más importante que subyace en la palabra hogar, y es la entrega a los seres amados.

No se podrán construir hogares, donde los miembros que viven en esa casa común, no estén dispuestos a entregar parte de si mismos a los demás. Y esto se contradice a la tendencia actual de vivir en cómodas suites individuales.

El comienzo para hacer de nuestras casa verdaderos hogares, tiene que nacer necesariamente del padre y la madre, o de la madre y el padre, porque no hay prevalencia entre ambos. Buscando esos momento de encuentro de los integrantes de la familia, como son los desayunos, las comidas y cenas de los fines de semana, aunque sea más cómodo hacerlo fuera de casa. Y si en lugar de los sábados y domingos, se lográ todos los días de la semana, mejor que mejor.

O bien, las sobremesas donde desaparezca la televisión, o similares, dando lugar al encuentro de los miembros de la familia mediante juegos familiares, tertulias sobre las actividades de cada miembro, canciones o villancicos, chistes o chascarrillos diversos.

Esto que parece tan evidente, normalmente se queda en meros deseos, a no ser que el matrimonio se siente, lo hable, y lo concrete.

Quizás sea bueno que antes ambos miembros de la pareja, busque el punto de encuentro entre ellos, basado en darse al otro, más allá de tener una casa que no podrían comprar solos, o satisfacer las necesidades sexuales mutuas.

Pero esto es otra historia, que ya saldrá en otro momento.

Un saludo y feliz año,

   

Tiempo para la familia

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Recientemente he visto en primera persona como un niño de 8 años perdía a su madre y un marido perdía a su esposa tras una breve pero devastadora enfermedad.

Y aunque es bastante difícil ponerse en la piel de otros en esas duras circunstancias, he de reconocer que esta pérdida me ha hecho recapacitar sobre el tiempo que le dedicamos a nuestros seres queridos, especialmente conyuge e hijos.

Vamos de un lado para otro con prisas. Queremos hacer muchas cosas en el día, sin darnos cuenta que el día sigue teniendo 24 horas. El trabajo profesional se antepone, muchas veces, a las obligaciones familiares. Incluso en la cultura actual del ocio, se necesita tiempo para uno: para ir al gimnasio, jugar al padel, ir al cine, jugar a la consola o ver la televisón.

¿Y nuestra familia? ¿Le dedicamos realmente el tiempo necesario? ¿Somos conscientes de que en ella es en el único sitio donde se nos quiere simplemente por pertenecer y no por ser, aparentar o tener?

No descuidemos el tiempo que dedicamos a nuestra familia. Será, sin duda, el tiempo mejor invertido.

 

Ahora que no estoy

   

El helado

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Caía la tarde. Era una tarde de agosto, y mi mujer, mis hijos pequeños y yo estábamos sentados en un banco en una playa de Galicia. Divisábamos el mar, el horizonte, respirábamos un aire limpio y refrescante, y degustábamos unos helados que acabábamos de compar en un puesto cercano. El sitio era tranquilo y solitario. Todo destilaba paz. Era uno de esos momentos en los que a nadie le apetece hablar, uno de esos momentos llenos de sensaciones que no conviene romper con el golpeteo de las palabras: dejábamos correr el tiempo.
Uno de nuestros hijos comía su helado con torpeza, dada su corta edad, sentado en un banco, y le caían los "churretes" por ambos lados de la boca. En varias ocasiones, mi mujer tuvo que limpiarle las comisuras de los labios, la barbilla y, como no, la camiseta.
Terminamos los helados y continuamos nuestro paseo antes de volver a casa: baños, cenas de niños, cuentos, cama, y, por fin, rato de charla del matrimonio con todos acostados y el ambiente de nuevo relajado: el "descanso del guerrero" tan deseado al final del día, sobre todo cuando uno tiene hijos pequeños que tantas energías nos consumen.
Fue entonces cuando mi mujer me reveló una reflexión que había hecho durante nuestro rato de playa y helado. Y pensó en nuestro hijo pequeño y dando un salto en el tiempo, lo vio ya anciano, tal vez torpe también, disminuido en sus facultades, cayéndósele la comida de la comisura de la boca. Y le pidió a Dios que en aquel futuro lejano en el que ella ya no estaría, alguien le quisiera tanto como ella lo estaba queriendo aquella tarde y le recogiera la comida y lo tratara con cariño y supiera que aquel anciano (como todos los ancianos del mundo) fue algún día niño y tuvo unos padres que lo quisieron con locura.
Ojalá que tú y yo sepamos ver en los demás, personas que merecen todo el cariño del mundo por el hecho de ser eso, personas. Ojalá que todos tengamos familias en las que la base invisible y sólida sea el amor.
Un saludo a todos.

   

Un acercamiento a la familia

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El día 19 de Junio tuvo lugar en Madrid la modesta presentación de un ambicioso proyecto: "The family wacht". Este proyecto consiste en un grupo multidisciplinar de profesionales de diversos ámbitos que tiene como objetivo difundir e investigar múltiples cuestiones acerca de la familia. Partimos de una idea primera que consiste en entender que la familia como unión estable entre un hombre y una mujer de la que como consecuencia nacen hijos, es el modelo, el entorno ideal de desarrollo de la persona y, por ende, de desarrollo de la sociedad en su conjunto. Este modelo de familia (frente a otras formas de convivencia que hoy se denominan también familia, en un desafortunado mal uso del lenguaje) es un modelo de "familia sostenible". La sociedad debe exigir y debe fomentar y ayudar este modelo, ya que, de otra forma, sufre el propio hombre las consecuencias de otros modelos que no son sostenibles, que nos llevan a la destrucción de la persona.

Este proyecto, tan abierto a diversas iniciativas, se articula en tres áreas de estudio y observación de la familia, tres áreas de trabajo.

Un área corresponde a los profesionales del derecho que tendrán que atender a la legislación en materia de familia que se da a lo largo y ancho del mundo, para terminar dando propuestas de mejora y alertando de posibles peligros de una legislación antiecológica en materia familiar.

Otro área corresponde a la de las ciencias sociales y los medios de comunicación, a la que le compete todo el ámbito de los mass-media y difundir en la medida de lo posible ideas y comentarios en defensa de nuestro modelo de familia sostenible.

Por último se encuentra el área de las ciencias de la salud. En ella nos ocupamos de hacer ver, cómo la familia influye de manera positiva en todo el terreno de la salud como bienestar físico, psicológico y social del individuo, cómo la familia es el soporte básico del enfermo en las etapas vulnerables de la vida (embarazo, infancia, enfermedad mental, vejez, enfermedad terminal, etc) y de cómo, en fin, de una familia sana depende en gran medida el desarrollo de hábitos saludables de vida que nos llevan a estar mejor, a sentirnos mejor, a ser más sanos y, por tanto, más capaces de la felicidad.

En fin, un proyecto de trabajo, que creo merece la pena.

Un saludo a todos.

   
 
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