El Cheque-Libro
No vamos a tirar piedras sobre nuestro propio tejado, y en primer lugar, queremos agradecer el esfuerzo que hacen las administraciones, en nuestro caso la Comunidad de Madrid, con el Cheque-Libro.
Una vez dicho esto, cada vez que viene el comienzo de curso nos enfrentamos con el mismo problema. El comienzo de curso se convierte en el “Alpe duet” para nuestra economía, para nuestros bolsillos.
Y aunque recibamos una ayuda, que agradecemos, y que podemos usarla con los libros y material escolar, no acabamos de entender porque los libros de texto de los niños, se diseñan para que no puedan ser heredados por sus hermanos. Es algo que hacíamos nosotros cuando eramos niños.
Junto con esto, la subida del precio de los libros no es proporcional a la subida de los sueldos.
Si esto es doloroso para el bolsillo de los que tienen un hijo, la sensación se multiplica por cada hermano, en familias más numerosas.
Y es allí, donde más ilógica parece el que no se puedan heredar los libros de un hermano a otro. Nos encontramos entonces con una sensación: lo que importa más, es el negocio de unos pocos, en una posición de fuerza; porque la escolarización de los niños es obligatoria. Por otro lado y sin ninguna duda, esta escolarización es buena y necesaria para ellos.
Y se pasa por encima de las verdaderas necesidades de las familias, y también de la cultura ecológica tan de moda; porque al fabricar menos libros, se usaría menos papel, tinta, productos químicos, ..., para su elaboración. Y de la propia educación de nuestros hijos, porque tendrían la responsabilidad de cuidar mejor su material.
Hay que luchar por utilizar los recursos necesarios de forma oportuna, y no derrochar, o que nos obliguen a mal utilizar, unos recursos que son escasos.



