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El Belén y el jamón

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Pensando en como felicitar este año la Navidad, más allá del típico “Feliz Navidad y prospero 2011”, se ha cruzado en mi cabeza de forma repetida la noticia del profesor denunciado por mencionar la palabra “jamón” en una de sus clases (simplificando mucho la noticia).

Antes de divagar, voy a hacer lo prioritario: que esta Navidad, más Navidad por más pobre, descubramos el valor esencial de los demás en el Belén. Y que el 2011 sea mejor que el 2010, con toda la fe en el futuro.

Bueno, he conseguido mantener el jamón lejos de mis ideas durante unos segundos.

 

Presentada la información tal como vemos en el primer párrafo la noticia nos deja perplejos. Son ganas de liar la madeja, que ya de por sí está liada.

Muchos padres tratamos de evitar que nuestros hijos digan palabras mal sonantes. Independientemente de las creencias religiosas de cada uno, normalmente la palabra “Hostia” esta incluida en el catálogo de palabrotas que no deben decir.

En nuestra querida sociedad española, esta locución se usa con una ligereza sorprendente y de forma despectiva, para ser un país de tradición católica. En muchos casos, es por ignorancia, o porque ha adquirido con su mal uso un significado diferente del original. En un número menor de ocasiones, es usado con cierta dosis de mala idea, y para molestar.

Pero la noticia es que tampoco debemos dejar a nuestros hijos decir la palabra “cerdo” o “jamón”, sobre todo porque aunque no se refiere a lo más sagrado de una religión como es en el caso de la católica, resulta molesto para algunas personas por una razón que muchos no alcanzamos a precisar.

También sorprende que esto ocurra en el ámbito educativo, o sea durante una clase en un colegio.

La queja del alumno, y la posterior denuncia de los padres, muestran una radiografía de la falta de autoridad del profesorado en las aulas, por un lado. Y por otro, al ser trámitada y ser noticia, el vacío de valores que esta sociedad trata de transmitir a las generaciones siguientes.

No saliendo del entorno educativo y del católico, en un discurso precisamente sobre la problemática de la educación en la sociedad occidental actual, el Papa Benedicto XVI, sin que sea una cita exacta, viene a decir: que la Iglesia debe contribuir para hacer que esta sociedad  salga de la crisis educativa, poniendo dique a la desconfianza y al extraño “odio de sí misma” que parece haberse metido hasta la medula de nuestra sociedad, y con ella también en nuestro sistema educativo.

Ese “odio de sí misma”, es a mi juicio, parte de la deriva a la que estamos llegando. Donde profesores, alumnos y padres, están desorientados unos con respecto a los otros, sin saber muy bien que hacer. En muchos casos temerosos de llegar a situaciones de violencia física o psicológica, o denuncias  y expedientes increíbles como este.

Parece que la escuela queda solamente para aprender una serie de informaciones, más que para recibir una educación de la persona.

Junto con esto, el constante encorsetamiento de la libertad de los padres para intervenir en la educación de los hijos, mediante leyes, reglamentos, normativas, y contenidos más ideologizantes que educativos, lleva a que no nos extrañe la proliferación del “homeschooling”, como defensa de las familias a una educación y una sociedad vacía.

Para no alárganos mucho, algunos pensamos que la recuperación de los valores occidentales, arraigados en un humanismo cristiano fruto de siglos de historia, no sólo compete a la Iglesia. Es tarea de todos y cada de nosotros, profesemos o no simpatía con esta institución. Rectificando los muchos errores cometidos por todos, pero también dando valor a la misma persona y su libertad por el hecho de ser persona. Sólo así se recompondrá el sitio de los diversos actores de nuestro sistema educativo. Sólo así seremos capaces de respetarnos mutuamente.

Quizás, mirando al Belén en estas fechas descubramos los valores característicos del ser humano, en lugar de la imagen que nos venden los medios de comunicación, y en muchos casos en las propias aulas.

Donde la entrega a los demás, con la máxima libertad y responsabilidad, como hicieron protagonistas y pastores en el portal, sea el legado educativo de las próximas generaciones. Y donde caben todos, también esas personas de otras culturas y religiones, aportando el valor de cada uno, como vemos reflejado en los Reyes Magos.

Sin más, Feliz Navidad.

Comentarios  

 
0 #1 elisa 24-12-2010 13:14
Yo os dejo con una idea de lo más original para sorprender a vestros hijos esta navidad. Entra en http://www.youtube.com/watch?v=ZqMElGLfSbY y ve al Almacén de los Regalos Perdidos para personalizarlo con la imagen de tu hijo. ¡Espero que os guste!
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