Normal y anormal

En la época en que la mayoría de los que ahora somos padres éramos niños, si la casa daba para ello, los niños dormíamos en una habitación y las niñas en otra. En mi caso no fue así, porque éramos todos niños. Así que no había problema.
También se guardaba una intimidad conyugal que afectaba a los padres, y de la que los niños estábamos excluidos.
Hoy en día, según experimento en mi casa, con mis hijos, donde hay niños y niñas, y en la propia intimidad conyugal, todo sigue igual.
Las niñas quieren su habitación, y los niños la suya. Los padres anhelamos nuestra propia intimidad conyugal.
Incluso en casas que disponen de más de un cuarto de baño, de forma tácita uno acaba siendo el aseo de las niñas y el otro de los niños.
Esto ocurre, a pesar de que la mayoría de los medios de comunicación y cinematográficos nos bombardean exclusivamente con situaciones de “todos revueltos”. O donde la intimidad de la pareja es mostrada con minucioso detalle; por lo tanto ya no es intimidad; por lo tanto ya no hay quien se la crea.
Esto que parece natural en el desarrollo de la vida familiar, no parece ser entendido por muchos de nuestros políticos. Y se toman como una osadía que existan padres que imitando este comportamiento natural, lo quieran también en la educación de sus hijos. Arremetiendo de forma anormal contra la educación diferenciada.
En contra de estos padres, pretenden imponer su criterio, sin alternativa posible, ni derecho de objeción. Saltándose su deber de servidores públicos que deben velar por los intereses de los ciudadanos, y no que los ciudadanos sean como a ellos les interese. Sin tener presente que los que quieren un mayor bien para sus hijos son sus propios padres, y esto a la postre, contribuirá en un bien para la sociedad que dicen defender.
Conozco casos de padres en la educación diferenciada (niños con niños, niñas con niñas). De familias cuyos hijos están en la educación mixta. También de padres que tras la educación mixta han ido a la diferenciada. Y de padres que de la diferenciada han ido a la mixta. Este último es el propio.
Cada familia aplica diversos criterios, que le permite tomar la decisión que más le beneficia. Y lo bueno en todos los casos, es que los padres puedan elegir, a pesar de las trabas administrativas tales como proximidad, integración, hermanos en el centro, etc.
Porque ambos modelos educativos, si se comparan, tienen cosas mejores y peores.
Pero parece que eso de poder elegir, no entra en la cabeza de algunos de nuestros políticos.
No se dan cuenta que queda muy poco democrática esta actitud inquisitorial.




Comentarios
Dejo aquí una página que, a mi entender, interesará mucho a los padres. espero que os venga bien. Un saludo¡¡¡
http://bit.ly/Historias_Increibles_BlogPedagogia_
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