Home Opinión Opinión ¡A reprobar que no hay otra cosa que hacer!

¡A reprobar que no hay otra cosa que hacer!

PDFImprimirCorreo electrónico

Independientemente de las opiniones de cada uno, que Benedicto XVI -el Papa-, diga que el mejor método para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual, sea la fidelidad a la pareja, y la no promiscuidad, ya sea con preservativo o sin él, no debería sorprender ni a propios ni extraños. Porque es lo que siempre ha dicho la Iglesia Católica, y tiene plena lógica dentro del contexto de la pura prevención sanitaria.

Que haya gente que se escandalice de este planteamiento en Internet, y hagan de ello, motivo incendiario para ir contra él, tampoco.

Que existan medios de comunicación que en lugar de informar, tomen parte ideológica en este zafarrancho contra el Papa, tampoco extraña.

Pero que en medio de una crisis económica severa; una crisis laboral horrible, con tasas de desempleo históricas; en un país en plena recesión; donde los agentes económicos, sociales y políticos, han ocultado hasta lo indecible la situación real del país. Que en esas circunstancias, se permitan los políticos el lujo de admitir a tramite una reprobación contra Benedicto XVI, es inaudito. Sobre todo, cuando esto ha sido dicho en Camerún. ¿Están los habitantes de Camerún, preocupados por estas declaraciones, o están a lo que tienen que estar, tratando de sacar su país adelante?

¿En qué están pensando estos servidores públicos? ¿En qué mundo viven? ¿No tienen nada mejor que hacer con el dinero que nos quitan de nuestros impuestos?

Porque esto sí es un robo a las familias, principales afectadas de la crisis, y principales pagadoras de impuestos.

Ya nos costaba entender, que un famoso juez de la Audiencia Nacional, dedicara su caro y escaso tiempo, persiguiendo a dictadores de otros países existiendo un Tribunal Internacional, con el coste económico que conlleva, y que es soportado por nuestros impuestos.

Pero es más difícil de entender, que 400 diputados, y un extenso número de asistentes, secretarios, etc., se gasten nuestros impuestos en una mesa para admitir a trámite este asunto, y en un pleno para debatir dicha reprobación, por el capricho de uno de ello, que quiere salir en los telediarios, y no encuentra modo de hacerlo trabajando por el bien común de este país.

El bien común, para lo que están los políticos, -su deber-, es procurar que las necesidades de los ciudadanos estén cubiertas. No satisfacer los deseos, ni de los votantes, ni de políticos, ni grupos más o menos relevantes. Su trabajo es cubrir las necesidades de todo el tejido social español.

Y desgraciadamente ocurre, que en lugar de resolver los problemas y las necesidades de los ciudadanos, se dedican a buscar polémicas para salir en los medios de comunicación. Y otros se buscan excusas en el ordenamiento jurídico, para estar a dos aguas, y entrar en el juego.

Ahora como ya hizo el juez, que paso lista de dictadores para meterse en esos charcos, nuestros políticos pasarán lista y reprobarán al Papa, al Dalai Lama, al Primado de la Iglesia Ortodoxa, y así un largo etc., en lugar de preocuparse de la situación real de nuestro país.

Qué poquitos políticos se salvan; qué poquitos han entendido su vocación de servidores públicos.

Y cuantos se sirven del público, de nosotros, de la sociedad, de las familias.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

 
Blogalaxia Add to Technorati Favorites