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Dime de que presumes y te diré de que careces

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DApuntamos una cita irónica de Leire Pajín, como reacción a la Misa que se celebró el pasado domingo, 28 de diciembre en la madrileña plaza de Colón:

“Lo paradójico es que en estos últimos años quien más ha hecho por la familia y ha apostado porque las parejas de este país tengan una ayuda cuando su hijo nace, que puedan tener una acceso a la vivienda por parte de los jóvenes o que haya una ayuda a aquellas familias que tiene problemas para pagar la hipoteca como consecuencia de la pérdida de empleo de uno de sus miembros, ha sido este Gobierno, que no estaba en esa concentración”

En primer lugar, no recuerdo que este acto fuese reivindicativo y contra el gobierno actual, por lo que reaccionar por parte del mismo, o el partido que le sustenta, indica que sí hubo intencionalidad de actuar contra el tipo de familias que se concentraba en Colón. Y aunque esto se pueda considerar un juicio de intenciones, la ironía trata de dar cierta intención al sentido de las palabras, y por tanto nos permitimos hacer nuestro juicio de la ironía.

Por otro lado, el famoso refrán de dime de que presumes y te diré de que careces, se vuelve a hacer realidad.

Empezando por el final, presumir de ayudar a pagar las hipotecas a los parados, muchos de ellos padres ( en su sentido plural, madres y padres) de familia, que han adquirido esta condición de "sin trabajo", mientras se estaba negando la crisis y la recesión que sino podían evitar, si minimizar, es de nota.

Más si cabe, cuando la ayuda consiste en por ley se retrasa el pago de una parte de la cuota mensual de la hipoteca durante dos años, pero que tendrá que ser pagada al finalizar este periodo. Con lo que se juntará, lo que toca en ese momento, más la cuota retrasada, más los intereses porcentuales de ambas en ese instante.

Si no cambian las predicciones, y cada semana que pasa se hacen más pesimistas, la recuperación tardará muchos meses, por esto hay que decir que de solución nada. Se retrasa el problema para hacerlo más virulento en el momento de la devolución, pretendiendo dar una sensación de aportar soluciones, sin serlo.

Lo curiosos es que las entidades financieras no han protestado nada sobre esta medida, que yo sepa, y que les afecta de forma importante en donde más de duele. No sé, si es que son absolutamente incrédulos de la viabilidad de esta media, o que esperan algún tipo de contraprestación.

Y hablando de esto, hay que añadir, que es a dichas entidades a los que se les ha concedido ayudas millonarias, con los impuestos pagados por todos lo españoles, también esos parados a los que se presume ayudar, y que no se les perdonará nada. Y en un suma y sigue, se reduce los impuestos a los dueños y dirigentes de estas entidades financieras, en agravio comparativo con el resto de los españoles. Sin olvidar, que seguro que este colectivo, no tiene problemas para llegar a final de mes, se les baje los impuestos o no.

Por este motivo más que de nota, es de puntuación de sobresaliente, presumir de esta medida.

Con respecto a los jóvenes, hay que decir que si antes tenían difícil acceder a una vivienda por el precio que tenían que pagar. Ahora lo tienen, por la casi imposibilidad de contratar una hipoteca, para poder comprarla.

Su única solución es acudir a su familia, si quieren hacer frente al deseo de gozar de una vivienda propia. Familia que no goza de ningún tipo de ayuda, porque no son ya jóvenes, y que harán todo lo posible por prestársela, por ser sus padres, hecho que es normalmente gracias a ser padre y madre en una familia.

Por otro lado, no vamos a incidir más en la actual dificultad de estabilidad laboral que tienen los jovenes, y todo lo que ello trae consigo.

Y por último reducir la ayuda a las familias, a la ayuda por nacimiento, nos obliga a recordar que fue un hecho de efectismo electoralistas. Que está lejos de la realidad que viven la mayoría de las familias, y que veremos si se mantiene en el tiempo.

Por lo tanto, toda ayuda a la familia se reduce a un hecho puntual, por el nacimiento de un hijo, una vez en la vida. Y solo para aquellos que han tenido los hijos, en los dos últimos años. Que con los indices de natalidad que ostentamos, supone una inversión bastante paupérrima.

Usar la ironía para denigrar cualquier acto que represente la defensa de un modelo familiar, que todos los expertos consideran el más adecuado para el desarrollo de los menores, no es de recibo, si se pretende presumir de defender también este modelo familiar.

A no ser que la ironía, sea una mascara para defender cualquier política que vaya en contra de lo que se está ironizando.

Parafraseando a Chesterton, quienes ironizan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.

O si sabe.

¿Quien sabe?

 
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