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Educación diferenciada.

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Aula vacía. Educación diferenciada.

En ocasiones los hechos se precipitan. Y eso parece que está ocurriendo en este país últimamente. Algo más patente tras el desastre electoral para el partido gobernante.

Lo más preocupante es que en vez de rectificar y pensar en los ciudadanos, parecen que están preocupados sólo en imponer su particular forma de ver la vida, lo más rápido posible, antes de ser desalojados del poder. A la vez que acusan falazmente a cualquiera que discrepe con ellos, de antidemocrático, fascista, etc.

Y esto viene al caso de la nueva ley de igualdad, que pretende eliminar entre otras cosas el concierto educativo en aquellos centros que ofrecen educación diferenciada, esto es niños y niñas.

 

En un inciso aclaro que cuando nos refiramos a padres usamos el término según nos permite el castellano, donde se incluye madre y padre, padre y madre; o políticos, haciendo referencia a políticas y políticos, políticos y políticas, y así en un largo etc.…

En primer lugar se saltan el derecho de los padres para elegir una educación según sus convicciones. Los legisladores están persuadidos de que no hay otra forma decente de ver la educación que la suya propia. E insulta a los padres, porque indirectamente les están diciendo que no quieren suficientemente a sus hijos por darles una educación que es mala para ellos. Porque a los padres nos están llamando o tontos por no saber donde los llevamos a nuestros hijos, o malvados por desear la infelicidad de los niños teniendo otra posibilidad.

Por otro lado, obligarán a miles de padres a trasladar a sus hijos a centros públicos, porque no podrán pagar una educación acorde con sus ideas. Que tras la ley, sólo lo podrán encontrar en centros educativos privados.

Teniendo en cuenta que el gasto por niño en la educación pública es más cara que en muchos centros privados, y cuatro veces mayor que en la concertada, solo agravará el déficit público, con todas sus consecuencias. Y visto lo que se está viendo con el despilfarro público, solo la gente adinerada, y los políticos, con sus prebendas blindadas,  podrán pagarse una educación privada según sus ideas. Y que me perdones por generalizar los pocos decentes que hay.

Este cambio, lastrará la ya de por sí paupérrima educación española, que aparece ya en los últimos lugares de los índices. En contradicción con algo que está ocurriendo en los países más desarrollados, donde la educación diferenciada está ganando terreno, por razones educativas objetivas, y no por ideología intolerante.

Incrementará el gasto en instalaciones públicas para absorber a los alumnos que no pueden continuar con la educación que estaban recibiendo, y en personal para atenderlas. Otra gracia para el presupuesto público. O empeorará las condiciones educativas en los ya existentes.

Pero por si fuera poco, miles de puestos de trabajo se ponen en peligro en un momento que precisamente no está para bromas. No solamente los directos, también de todos los servicios auxiliares que acompañan a la educación: comedores, actividades extraescolares, rutas escolares, etc.

Aquellos que finalmente tenga que ir a la pública se tendrán que enfrentar también al problema de los horarios, algo que en la pública en muchas ocasiones es poco compatible con la vida laboral de muchos padres.

La educación diferenciada aglutina a miles de personas: padres, profesores, personal auxiliar, que no han sido consultados, ni se ha consensuado nada con ellos. En contraste con lo que predica este gobierno donde hay que consensuar o no se hace nada. Y eso es lo que ha ocurrido en muchos problemas, no se ha hecho nada, y así estamos. Excepto en este caso, lo hago, sin preguntar y por encima de todo.

Tampoco hay mucha confianza en una oposición que no muestra ningún interés en la educación, excepto contados casos. Revisar el modelo educativo, estudiar el cheque escolar, etc. No aparece en sus intenciones. Sólo está preocupada en el tema económico, importante, pero no el único.

Esperemos que los diputados tengan la sensatez de buscar mejorar el derecho constitucional de los padres. Y si no es así, que por lo menos el miedo a las consecuencias de una decisión como esta, no empeore una situación de por sí preocupante en la que se encuentra el país.

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