Democracia real. ¿En serio?
Que la gente se mueva ante una situación grave como son los millones de parados, es un signo positivo de inconformismo que pretende cambiar las cosas.
Que lo haga saltándose la ley, ya es más discutible.
En primer lugar porque pone en el filo de la navaja, a un gobierno que siempre ha prometido cumplir la ley aunque no le guste, y parece que aquí va hacer una excepción. Espero que sea la única vez que se toma la libertad de saltarse la ley.
Después porque muchos padres tienen en esas plazas a su bisoños hijos que pueden encontrarse en un enfrentamiento con la policía. Preocupación normal de los padres por el posible daño de un hijo.
También, porque junto con los inexpertos hijos, vemos a elementos que dan mala espina. Algunos, defensores de las subvenciones de todo tipo que les han permitido vivir cómodamente sin ningún esfuerzo y que ven peligrar, como consecuencia de la crisis económica. Ya que después de las elecciones, sean del signo que sean, muchas administraciones cerrarán el grifo en una situación insostenible.
Pero también porque entre otras consignas se oyen y jalean diversos exclamaciones, como “escuela pública y laica”. Algo que elimina la posibilidad de los padres para elegir la educación que crean mejor para hijos. E impone, si o si, una ideología determinada, la laicidad, que descarta cualquier postura que discrepe de ella, hasta echar de la sociedad a los que piensan de forma distinta. En los últimos años hemos visto casos de este estilo en padres, jueces, personal sanitario… A los que se les niega hasta la objeción de conciencia, y son postergados como apestados, multados, y apartados de sus profesiones.
Esto no fomenta precisamente la libertad, ni la democracia. Más al contrario, es imponer por la fuerza, saltándose los fundamentos de libertad individual de la persona.
Si para pedir que se cambie los defectos de esta democracia, se saltan la ley, y buscan restringir la libertad fundamental de los cuídanos, solo cabe el miedo de “el fin justifica los medios”.
No se puede evitar recordar que en el pasado reciente europeo, tras conceder a este tipo de propuestas, vino después el paso a ideologías dictatoriales. Casi sin resistencia, porque se habían perdido los valores fundamentales de respeto a la persona y su libertad.
Esto es preocupante para todos. Pero más para nuestros hijos, que son manipulados para hacer un proyecto que va contra todos, pero particularmente contra ellos y su futuro.
Por el bien de todos, me gustaría creer que realmente se refieren a democracia real, donde todos quepamos, respetándonos mutuamente.



