La nueva religión
Aun en la batalla para evitar la “fe” indiscutible en el feminismo y la ideología de género, y cómo se tienen que comportar todo el mundo en materia sexual y moral, impuesto por que sí en la educación primaria y secundaria, nos encontramos en la continuación de la ofensiva en la enseñanza universitaria.
La ministra Aído, amenaza más que propone, con que sea obligatoria como troncal una asignatura sobre el feminismo en el paso por la universidad.
Si no apruebas los postulados que te plantean en ese adoctrinamiento mediante estas asignaturas, llámese EpC o el nombre bajo el que se camufle, no pasas de curso. Así, se trata de impedir que cualquiera que discrepe lo más mínimo, pueda escalar al siguiente curso. Y tras terminar los estudios primarios y secundarios puedas acceder a la universidad.
Y dentro de esta, que todos los profesores, decanos y rectores, hayan pasado por el filtro que garantiza que han asentido a la nueva fe.
Y para no dejar ningún cabo suelto, tampoco puedes objetar como padre, como alumno, o como centro docente. Estas leyes no te dejan ejercer este derecho fundamental. Es un rasgo más, del cariño y amor con el que se promulgan, siempre pensando en los ciudadanos y la propia libertad.
Es lamentable, que tras alcanzar el derecho por poder optar elegir la religión, ahora y sin rechistar, aceptemos que nos impongan esta nueva “fe”. Que podrá ser muy interesante para nuestros actuales gobernantes, pero no para un más que considerable grupo de la sociedad.
Parece que más que la calidad en la educación, interesa que todos piensen igual, así podrán prever el sentido del voto, y servirse de los ciudadanos, más que servirlos.
Y para ello, dice nuestra ministra, que como el 15% de los cargos en la universidad solo son mujeres, que hay que cambiar las cosas para que no sea así. Entiendo que no está de acuerdo tampoco con el 60% de las mujeres universitarias, dato que también aporta, para una paridad más justa. Y hará mediante la nueva fe, la elección de quienes son las válidas, y cuales no son dignas de cursar sus estudios universitarios, y luego llegar a ser decanos y rectores.
Gracias por sus desvelos por que todos seamos exactamente iguales, sobre todo en la cuestión de libertad, todos tenemos la misma libertad, si o si.



