Teresa de Calcuta, Gigante de rodillas
Si, ayer hablábamos de los cooperantes de ida y vuelta. Hoy no podemos menos que homenajear a la Madre Teresa de Calcuta. Nacida un 26 de agosto de 1910 en la ciudad de Skopje.
De ella se puede decir que fue de ida, y no dejarse nada, en su viaje a los demás. En los que encontró el sentido de su vida en la tierra, y la culminación de su vocación de amor a Dios.
La mayoría de los medios de comunicación con un mínimo de seriedad, darán diversas pinceladas sobre su vida, y su obra. Por eso no vamos a dedicar aquí mucho espacio a ello, estos comunicadores lo harán mejor.
Solo compartir el recuerdo de una imagen, que tiempo atrás vimos. He intentado encontrarla sin éxito.
Fue en un encuentro entre la Madre Teresa de Calcuta y Juan Pablo II. No estoy seguro del orden en el que ocurrió, pero creo que fue así: en un acto, al verse los dos, la Madre Teresa reconociendo al Vicario de Cristo, comenzó el gesto de ponerse de rodillas ante el, pero Juan Pablo II fue más rápido, y se arrodilló también.
Ver a ambos de rodillas, reconociendo mutuamente su identificación absoluta con el sentido que marcó sus vidas, fue y es impresionante.
Ante estas imágenes, que en muchas ocasiones vuelven del recuerdo, veo el contraste de muchas personas que dicen que no se arrodillan ante nada y ante nadie, con aire orgulloso y soberbio. Supongo que saben por qué lo dicen.
Imagino que aquellos que carecen de fe en Dios no entienden este gesto de la Madre Teresa. Pero ella se ponía de rodillas ante el más pobre de los pobres, y ante la mayor autoridad de los católicos. Creo sospechar que sabía muy bien por qué lo hacía.
Buscando una imagen para acompañar estas letras, hemos descubierto sitios que se mofan también de ella. No saben lo que hacen. Se mofan del más mínimo atisbo de bondad que puede haber en sus vidas. A ella no la ofenden, porque no pueden. Se ofenden ellos mismos.



