Gasto Sanitario
Ayer la titular de Sanidad, Trinidad Jiménez, apunto que se estaba estudiando el “copago” de la sanidad. Últimamente cuando se anuncia algo así, luego resulta ser que si quieres dos tazas Catalina. Por eso tiemblan las piernas, un “copago estudiado” se puede convertir en el “cocopago” que pagarán las familias, y los más desfavorecidos.
Es fácil comprobar que la mayor frecuencia de visitas médicas la realizan las familias con niños pequeños, y nuestros mayores, tanto los que viven solos, los que están en residencias, como los que son acogidos en sus familias. Por lo tanto como familias, nos incumbe.
Por otro lado, es corriente en este país ver como muchas familias tienen seguros privados a la vez que pagan la sanidad pública, buscando una atención sanitaria más rápida. Obviamente esto descargaba la sanidad pública de un peso sanitario considerable.
Si la crisis continua cebándose con las familias como hasta ahora, seguramente veremos como aumentan las listas y los pacientes, sobre todo en la atención primaria.
Hasta aquí todo entra dentro de una dinámica social admisible.
Lo que no parece lógico nunca, pero menos en época de crisis, es que el Ministerio de Sanidad se gaste una millonada de euros, en una ley (Ley de Salud Sexual y Reproductiva) que tiene que formar y pagar a un nutrido número de agentes, que irán por lo colegios restado horas lectivas a los niños, para contarles como usar los anticonceptivos, cuando deben empezar a tener relaciones sexuales, con quien deben tenerlas, y en caso de fallo donde pueden ir a abortar.
A las familias no solo se les violenta un derecho a la educación de sus hijos recogido por la Constitución Española con estos agentes externos al sistema educativo, obligatorios, y que recuerdan sistemas dictatoriales que no esperábamos vivir en carne propia.
Pero lo que suele ocurrir, es que al final muchos chavales se verán impulsados a realizar estas prácticas, con las consiguientes consecuencias: abandono, más todavía, del interés por las materias propias de clase; buscar el encuentro sexual a toda costa, porque ya han sido justificarlos por unos supuestos agentes sanitarios; problemas médicos y psicológicos consecuencia de un mal uso de la sexualidad; la “necesidad” de abortar en muchos casos; los problemas para las juntas de escolarización, porque tendrán que enviar a centros educativos distintos los casos difíciles; y una generación de chavales que se verán usados como objetos de placer sexual.
Y en época de crisis, todo el gasto sanitario y educativo que eso comporta. Porqué quién va a pagar las campañas publicitarias, los agentes que irán a los colegios, sus cursos de formación, las consultas sanitarias, los medicamentos, y los abortos. O es que creemos que eso no costará dinero.
Evidentemente no les preocupa ni la crisis, ni la ruina de las familias, les importa imponer una forma de pesar que necesitan ver reflejada en las siguientes generaciones, aunque no es algo que están reclamando los ciudadanos.
¿Pero qué les lleva a intentar implantar esto en los chavales? Qué en lugar de educar los valores humanos y su intelecto, estén pendientes de cómo conseguir tener una relación sexual con tal o cual chica o chico. O al final están tratando de proyectar en los chavales su propia frustración sexual, mejor dicho afectiva.
Los padres lo que queremos de nuestras Administraciones Públicas es que nos ayuden a solucionar nuestros problemas, cosa que hacemos pagando una burrada de impuestos, no que nos metan más problemas en nuestras familias.
O alguien piensa que no le afectará.



