Hace calor, hace calor, …
Lamento volver a la arena como reacción a algo tan tonto como la regulación por ley de la temperatura en las tiendas: un máximo de 21 en invierno y un mínimo de 25 en verano.
Desde el ridículo al ordenar por ley algo así, puede ser entendido como un insulto a la inteligencia de los pequeños y medianos empresarios. Porque seguro que a estos comerciantes, les gusta malgastar dinero tirándolo a la basura, o mejor dicho dándoselo a otras empresas, las energéticas, en lugar de ser parte de sus beneficios.
Es un botón de muestra del camino por el que nos lleva una sociedad, con sus políticos a la cabeza, donde todo es apariencia. Se aparenta preocupación por la ecología, por la energía, por la libertad de las personas, y así un largo etcétera. Y se obliga, por ley, a pasar por el aro de los caprichos del mandatario de turno, considerando que los ciudadanos somos tan ineptos, que no tenemos ni idea de lo que es bueno para nosotros y nuestros seres queridos.
Así, es el estado el que tiene que decidir cuando tenemos derecho a nacer, si llegamos a hacerlo; cómo y bajo qué criterios éticos, morales, y religiosos o no religiosos, tenemos que educarnos, a pesar de tener unos padres que nos quieren; si estos, nuestros padres que nos aman, están o no ofuscados según el criterio que impone la idea del momento; cómo te tienes que divertir cuando eres niño; de qué modo y cuando tienes que iniciarte al sexo; qué cantidad de cine y de qué tipo tienes que ver; cómo y cuando, te debes casar; según tu profesión, si puedes ejercer la objeción de conciencia; la forma de educar a tus hijos; y hasta, con cualquier excusa, elegir el momento y la manera en la que debes morir.
Y ahora, si tenemos frío o calor! ¿Van a multar a quien lo incumpla? ¿Es un nuevo afán recaudatorio?
Quizás deberían preocuparse más por el desastroso puesto que tiene nuestra educación en Europa. Y facilitar que las familias tengan la posibilidad de educar a los hijos, según los criterios que creen buenos para ellos. En lugar de ir constriñendo cada vez más el ámbito de libertad de actuación de las personas.
Porque a los hechos nos remitimos, más imposición educativa del estado, y menor participación real de los padres: peor resultado.
Hay un espacio común donde podemos y debemos coincidir, sin que eso signifique que tengan derecho a meterse más allá.
¡Se han creído que quieren a mis seres amados más que yo¡ O estamos con bambalinas de “leyes titular” para que no se advierta lo que estamos perdiendo.
Es cierto que hay lamentables situaciones, que hay que resolver. En este caso, sobre el frío y el calor, encontramos insensatos que ponen los sistemas de climatización sin mesura. Y de la misma manera hay personas con problemas en los demás aspectos de la vida.
Pero la solución no es hacer leyes que restringen a todos los cuídanos, es dar asistencia eficaz a esas situaciones.
Menos leyes reguladoras, “leyes titular de prensa”, y más soluciones eficaces.


